martes, 30 de diciembre de 2008

León Gieco

Cinco Siglos igual



Raúl Alberto Antonio Gieco nació el 20 de noviembre de 1951 en una chacra del norte de Santa Fe. Su familia se muda a Cañada Rosquín, un pueblo cercano, y allí comienza a trabajar a los 8 años. La primera guitarra la compró León con su propio sueldo, en 1959. Comenzó entonces a presentarse en los actos del colegio y en un grupo de folklore, Los Nocheros. Paralelamente, también se integra a Los Moscos, una banda de rock, con la que poco a poco logran cierta popularidad en los pueblos cercanos. Hacían covers de Los Beatles, de los Rolling Stones y del Spencer Davis Group. Finalmente, en 1965, ganan un concurso para presentarse en Canal 5 de Rosario. Llegar a presentarse con un grupo en esa ciudad era más de lo que había esperado.

En el verano de 1969 viajó por primera vez a Buenos Aires, con su guitarra al hombro y casi sin dinero. Poco a poco comienza a relacionarse con el mundillo rockero: Litto Nebbia, Tormenta y, sobre todo, Gustavo Santaolalla. Es justamente el guitarrista de Arco Iris quien le consigue algunas presentaciones como telonero de Moris y Pajarito Zaguri. Incluso llegaron a presentarse León, Nebbia, David Lebón, Cacho Lafalce, Gabriel Ranelli, Bernardo Baraj, Claudio Martínez y Diana Lenguanegra, bajo el nombre La Banda de los Ocho. En noviembre del '71 llega la primera presentación grande, en el Festival B.A.Rock II y luego el "Acusticazo" (junio del '72), junto a Nebbia, Lebón, Domingo Cura, Edelmiro Molinari y otros. Allí se registra la primera grabación de "Hombres de Hierro", uno de los temas más famosos de León. En diciembre llega la tercera versión del B.A.Rock y para marzo del '73 sale a la calle el primer disco, que había sido grabado como producción independiente con Santaolalla a lo largo de dos años. El tema de difusión es "En el país de la libertad". Poco a poco va logrando cierta difusión y se lo comienza a nombrar como "el Bob Dylan argentino".

León arma La Banda de los Caballos Cansados, con el objetivo de tocar en vivo las canciones del disco: Rubén Batán (bajo), Vicente Busso (batería), Rodolfo Gorosito (guitarra).

"La Banda de los Caballos Cansados" (1974) es el título de su segundo álbum, que sigue la línea progresiva-folklórica del primero. Su forma de expresión es directa, casi osada. Y explica: «fue la música la que despertó en mí el interés por entender el destino de los pueblos, el por qué de las injusticias. De ahí en adelante traté de reflejar, con el máximo de honestidad, mis propias preguntas, mis propias salidas y hasta mis propias angustias. Seguiré siendo músico y recorreré todos los lugares que pueda para cantarle a la gente como me sea posible». Así fue. Para la minigira presentación del segundo disco Alfredo Toth y Oscar Moro se incorporan en el bajo y la batería, respectivamente. Paralelamente, se armó un supergrupo del folk acústico: PorSuiGieco, con Raúl Porchetto, Charly García, Nito Mestre y María Rosa Yorio. Sin ningún repertorio ensayado, sino más bien improvisando, salieron a tocar en teatros capitalinos los temas más conocidos de ellos como solistas. Tuvieron gran éxito y registraron un únido disco, que salió a la venta recién en 1976.

Medio a la fuerza, por la nueva separación de su banda de apoyo, León sale a tocar solo con su guitarra y su armónica. Tenía un contrato firmado para dos shows, pero no tenía con quién tocar: «me enojé bastante y fui un poco a la fuerza, porque pensaba que me iba a salir mal. (...) Y resulta que hice dos shows impresionantes, el público hacía un silencio total (...) Con el público se entabló una relación totalmente distinta y me escuchaban como nunca antes. Entonces me empezó a gustar tocar solo» (O.Finkelstein, pág 48).

Muchas trabas por parte de la censura tuvo que sortear para poder sacar su tercer LP: "El fantasma de Canterville" (1976), al punto de tener que modificar la la letra de seis temas y directamente eliminar otros tres ("La historia esta", "Tema de los mosquitos" y "Las dulces promesas"). Pese a todo, el material es muy bien recibido. León continúa con las giras por el interior, hasta que se aventura a Latinoamérica, a comienzos de 1978. Escapando de la censura, se redica por un año en Los Angeles.

Del "IV LP" (1978) sobresalen "Cachito, campeón de Corrientes" y "Sólo le pido a Dios", el otro himno de Gieco, junto a "Hombres de hierro". En realidad, León no estaba muy convencido de incluir este tema, que lo encontraba "aburrido y monótono", pero finalmente siguió el consejo de Charly García, y a partir de ese entonces, León lo canta para cerrar sus shows.

En abril de 1981 se presenta en Obras por primera vez en la Capital Federal "sólo con su guitarra, su armónica, su charango y su voz". Es el lanzamiento oficial del disco recopilación "Siete años" (1980), shows en los que también adelantó canciones de su siguiente LP, "Pensar en nada" (1981).

Es en 1981 cuando comienza su inmensa gira nacional que le demandará en total tres años. «Pensábamos que no podíamos depender de los managers del interior, porque de esta manera se podía desvirtuar el proyecto. Fue entonces que se nos ocurrió la idea de convocar a los estudiantes secundarios para que nos organicen los conciertos. No tenían que pagarnos por el show, sino garantizarnos la estadía (alojamiento y comidas) y de esta manera funcionábamos como socios: ellos se llevaban el 30 por ciento de la recaudación y nosotros el setenta. Por estas características de producción, nuestro contacto con la gente era mucho más directo e intenso que en otra situación» (O.Finkelstein, pág 72).

En total, fueron 450 presentaciones en todas las provincias argentinas y 110.000 kilómetros recorridos, para cantar frente a alrededor de 420.000 personas. Al terminar la travesía, decidió llevar al disco todos los ritmos característicos con los cuales se topó. Esta fue, sin dudas, su obra más importante, aunque no contó con la difusión acorde. Bautizada "De Ushuaia a La Quiaca", es ni más ni menos que el mapa musical argentino. Tres discos fueron editados con este material, en el cual participaron, entre otros, Leda Valladares, Gustavo Santaolalla, Cuchi Leguizamón y Sixto Palavecino. Para el primero de los discos (1985) se trajo a los artistas a Buenos Aires, pero los otros dos volúmenes (1986) fueron registrados en un estudio móvil de 16 canales en los lugares de origen de los artistas. La edición de "De Ushuahia a la Quiaca" no sólo marcó un hito en sí, sino que marcó un camino en la producción alternativa, en que el objeto está lejos de "hacer dinero". Todo quedó registrado, además, en 40 horas de grabación en video.

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